lunes, junio 13, 2016

Colección de historias cortas, tomo #1

Colección de historias cortas o mini relatos, tomo #1

       ¡Bienvenidas y bienvenidos! En esta publicación les traje esta pequeña colección de historias cortas o mini relatos.

        Nota: He de aclarar que no he podido colocar a todos los autores de los relatos. Si alguna persona me facilita el nombre de los escritores para añadirlos le estaré agradecida. Disfruten:

                    El Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio
                    Augusto Monterroso

     Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho.

                    Los penitentes
                    Autor desconocido

     Todos los días aparecían en la sinagoga -eso sí que es religión- pensaban los monjes del pequeño santuario. "Los penitentes", los llamaban. Un grupo de cuatro personas, que todos los días, sin discriminar feriados ni domingos, entraban a la parroquia de rodillas, llorando, lamentándose, clamando misericordia a una gran estatua de yeso, si señores, ellos eran Los penitentes.

     –Que habrán hecho que sea tan grave?- le comentaba el párroco principal al monje, éste, no respondía, ya que el voto de silencio que hace tres mese había comenzado, no se lo permitía, pero él pensaba que era tedioso tener que escuchar ese lamento durante dos horas todos los días, el creía que a esos “penitentes” les hacía falta encontrar a Dios realmente y no a un juez que los apunta con el dedo, siguió pensando. Por fuera no se inmutaba, pero por dentro, su cabeza parecía un tiroteo - ¿Cómo puede ser que vengan todos los días, qué vengan a todas las misas, que escuchen del amor y de la misericordia de Dios, y todavía siguen condenándose?- Esa pregunta resonaba fuertemente en su cabeza. 

     La parroquia no era un gran lujo, bastante chica, una o dos estatuas de yeso, bancos largos, para los que se congregan, y una atmósfera especial que se veía cortada todos los días. Un mes pasó, ese día a la hora de siempre, “Los Penitentes” comenzaban su circo. El monje, quebrando su pacto, despidió a aquellos fieles a gritos catárquicos. El campanario comenzó a resonar furiosamente.

                    Herencia
                    Paz Monserrat Revillo

      Antes de ponerse el pendiente frotó el metal que rodeaba el zafiro con un bastoncito impregnado en líquido para limpiar plata. Cientos de estratos de tiempo levantaron el vuelo dejando la superficie luminosa y desnuda. Se acercó, curiosa, y la joya le devolvió el rostro adolescente de su abuela probándose el pendiente ante un espejo.

                    Los diez minutos
                    Amparo(Azo)

     Suena la alarma de su despertador, y Mary , aun con los ojos cerrados y dormida, extiende su brazo derecho y coje el móvil que está justo en la esquina de su mesita de noche. Todo está donde debe estar. Todo menos la hora que va adelantada diez minutos.

     Dos años hace que sigue el mismo protocolo cada mañana con una primera alarma y diez minutos después, la última y definitiva.

     Diez minutos por y para el único propósito de renovar su compromiso de lucha por Joe.

     Pareciera una estupidez que esos preciados instantes de la mañana, en los que podría apurar últimos resquicios de sueño, ella los dedique a pensar que vale la pena. Que debe intentarlo aún un poco más. Una semana más, Mary, venga. Esta semana y ya está. Un par de dias más Mary, un dia y lo dejas. Y así, día tras día, semana tras semana y mes tras mes. Durante los últimos dos años.

     Son los diez minutos más puros y limpios del día, cuando aún su mente no se ha visto contaminada por todo lo tóxico que va a tener que respirar en las siguientes horas. Y entonces lo piensa, rememora, fija una imagen en su mente, de tal forma que parece real. Y oye palabras, el tono exacto de las palabras. El color de las palabras.

     Y si extiende su mano, toca. Siente, hay tacto. Y sus labios se distienden con suavidad exquisita, dibujando una sonrisa con sabor a croissant de mantequilla recién horneado.

     Vale la pena, Mary.

     Se lo está diciendo la cara que la observa desde el cristal-espejo de la puerta de la cocina.
Vale la pena Mary. Siéntelo así, siéntelo.

     Cinco minutos quedan.

     Mary se apresura porque el resto del día está entrando ya por la ventana y la hora de las magias desaparecerá, llevándose con ella el postrer aliento de fe de los buenos. Un minuto más y Mary cierra los ojos y dice por última vez : Vale la pena. De momento solo ella lo piensa, pero hay luchas que valen. Valen la pena.


                    Jardín
                    elplanetadeurazan

     Que nunca paren de llover las tormentas de flores sobre tu cuerpo.

     Que no se detenga el aguacero de caricias en tu pelo.

     Ojalá que te germinen con ramos de margaritas y no con espinas.


    Que tu presente sean mis besos, mis canciones, mis te quieros porque el futuro no existe estamos hechos del material de lo presente, del hoy, del nadar en lo profundo de tus ojos bellos.

                    En boca cerrada...
                    Denise Makedonski

   A Pierrot le gustaba sentarse en la puerta de su casa y parlotear durante horas con los vecinos... En realidad siempre había sido bastante chismoso, pero como comprenderán ahora que estaba viejo y solo, lo era aún más... Así fue, como esa mañana, puso su silla en el sardinel y se dispuso a conversar con cuanta persona pasara por allí. Y la verdad es que era una hora bastante propicia para tales menesteres, ya que a esa hora, muchas mujeres pasaban aburridas rumbo al mercado y una buena charla les caía a pelo... Así fue que  conversando se le pasaron las horas a nuestro buen amigo, pero también  la lengua, porque empezó a hablar de su hija Rosita, que vivía en el pueblo vecino y que había heredado todo el dinero de su difunto hermano...

Ilustración de Philip Gurrey
     Sí pues, su hermano, un hombre muy trabajador y dedicado, le había dejado todo su dinero... Que por cierto no era poco -Y a mí ni un centavo me dejó el muy maldito - concluyó Pierrot acalorado... Lo que no contó Pierrot era que su hija lo había cuidado durante años con devoción y cariño mientras él apenas si lo visitaba en algunas festividades y solo por compromiso... No lejos de allí dos ladrones, bien instalados entre los arbustos, lo escuchaban atentamente.

     Y esa misma noche, mientras Pierrot dormía plácidamente en su cama; los ladrones se aparecieron en su cuarto y lo obligaron a vestirse y acompañarles...-Ahora vienes con nosotros viejo chismoso - le dijeron y lo llevaron a rastras con ellos a través del bosque hasta el pueblo vecino.

     Ya amanecía cuando llegaron a su destino y tomaron una habitación en una fonda de mala muerte,  refugio de parias y delincuentes…. Ya instalados en su habitación, los ladrones se enfrascaron en una acalorada discusión sobre cómo llevar a cabo sus planes, hasta que finalmente decidieron cortarle un dedo al anciano y llevárselo a su hija, para que les pagara  un rescate por el viejo... Luego de cortarle el dedo  al pobre Pierrot  lo  envolvieron  en una tela basta y se dirigieron a la residencia de la susodicha hija... En la puerta un empleado les recibió el paquete y los invitó a esperar la respuesta... Luego de un rato interminable de espera el empleado regresó con la noticia de  que la señorita no les creía nada; que eran unos farsantes y mentirosos y que mejor se largaran antes que viniera la policía...

     Furiosos los ladrones regresaron a la fonda y se pusieron a discutir sobre la nueva táctica a seguir; para sacarle plata a la hija, mientras Pierrot yacía en un rincón todo adolorido y maltrecho… Por fin los ladrones decidieron ser más drásticos y cortarle una mano... Y así fue que con la mano ensangrentada y metida en una bolsa de yute, se pusieron de nuevo en camino hacia la casa de la hija… Pero esta vez recibieron la misma respuesta – Puede ser la mano de cualquiera- Así que vayan con su cuento a otro lado- y diciendo esto el empleado les soltó a los perros que les dieron un buen susto…

     Pasaron varios días y una tarde le llegó a la hija un nuevo paquete, pero esta vez contenía la cabeza de su padre… Ante tal espectáculo la mujer enmudeció y nunca, hasta el día de hoy volvió a recuperar el habla…

     Y bien amigos, para concluir les digo que si Pierrot no hubiera hablado tanto, nada de esto  hubiera pasado.... Ya  bien dice el dicho: en boca cerrada no entran moscas…

                    Los amantes
                    Autor desconocido

     Los dos amantes y el gran perro, se refugiaron de la tormenta en el viejo caserón que había a las afueras de la gran ciudad. A pesar de su evidente estado de abandono, ellos lo encontraron deliciosamente acogedor y ,cogidos de la mano, mojados y felices, recorrieron estancia por estancia, buscando lo que ni ellos mismos sabían.

     Pinturas que conocieron mejores tiempos, jugaban una partida cruel con restos de porcelana rota esparcida por el suelo. De las alfombras con dibujos maravillosos, apenas quedaban algunos trozos enteros, y la gran lámpara de araña del salón, era solo un amasijo de cristales sucios y rotos. Cuando encontraron la habitación y se pararon en el umbral sin atreverse a entrar supieron que era allí. Tenia que ser allí.

     Forajidos de todos los mundos, de todos los universos exteriores. Prisioneros solo de ellos mismos. De sus cuerpos, de sus ojos, sus palabras y sus gestos. Y perdieron toda noción de las horas y los días. Y solo cuando el ladrido de su cómplice, les despertó, la mañana les encontró exhaustos y felices. Solo entonces se permitieron hablar con palabras.

     -"A partir de hoy, seremos compañeros de viaje. Para siempre, mi alma fiel, seguirá tus pasos, y tu mano firme evitará que caiga. Desde ahora amarte será mi bandera y tus ojos mirarán por los míos. Seremos una sola piel y un solo aliento. Tu palabra y la mía nunca pronunciarán mentira alguna, y no permitiremos que el silencio nos separe. La cobardía no dormirá con nosotros y nos obligaremos a luchar por preservar el amor que nos unió. Ante la estrella azul que representa el tiempo presente y futuro, nos comprometemos a renovar nuestra palabra. Cada año y en este mismo día, y si persiste el amor que hasta aquí nos ha traído, vendremos a decirnos que nos amamos y que el futuro será cosa de dos que aman en la misma dirección.

     Y esperar y repetir sin miedo estas palabras.:

     "Te quiero,compañera"
     "Te quiero, compañero"

     Sin miedo, por y para siempre.
     De aquí a la eternidad."

                    ¿Cómo sabes?
                    Autor desconocido

     Hace muchos años, en una pobre aldea china vivía un labrador con su hijo. Su único bien material, aparte de la tierra y de la pequeña casa de paja, era un caballo que había heredado de su padre. Un buen día el caballo se escapó, dejando al hombre sin animal para labrar la tierra. Sus vecinos —que lo respetaban mucho por su honestidad y diligencia— acudieron a su casa para decirle cuánto lamentaban lo ocurrido. Él les agradeció la visita, pero preguntó: 

     —¿Cómo podéis saber que lo que ocurrió ha sido una desgracia en mi vida? 

     Alguien comentó en voz baja con un amigo: 

     «Él no quiere aceptar la realidad, dejemos que piense lo que quiera, con tal que no se entristezca por lo ocurrido». 

     Y los vecinos se marcharon, fingiendo estar de acuerdo con lo que habían escuchado. 

     Una semana después, el caballo retornó al establo, pero no venía solo: traía una hermosa yegua como compañía. Al saber eso los habitantes de la aldea alborozados, porque sólo ahora entendían la respuesta que el hombre les había dado, retornaron a casa del labrador para felicitarlo por su suerte.

     —Antes tenías sólo un caballo, y ahora tienes dos. ¡Felicitaciones!—dijeron. 

    —Muchas gracias por la visita y por vuestra solidaridad —respondió el labrador- ¿Pero cómo podéis saber que lo que ocurrió es una bendición en mi vida? 

     Desconcertados, y pensando que el hombre se estaba volviendo loco, los vecinos se marcharon, comentando por el camino: 

     «¿Será posible que este hombre no entienda que Dios le ha enviado un regalo?». 

     Pasado un mes, el hijo del labrador decidió domesticar la yegua. Pero el animal saltó de una manera inesperada, y el muchacho tuvo una mala caída rompiéndose una pierna. Los vecinos retornaron a la casa del labrador, llevando obsequios para el joven herido. El alcalde de la aldea, solemnemente, presentó sus condolencias al padre diciendo que todos estaban muy tristes por lo que había sucedido. El hombre agradeció la visita y el cariño de todos. Pero preguntó: 

     —¿Cómo podéis vosotros saber si lo ocurrido ha sido una desgracia en mi vida?

     Esta frase dejó a todos estupefactos, pues nadie puede tener la menor duda de que un accidente con un hijo es una verdadera tragedia. Al salir de la casa del labrador, comentaban entre sí: 

     «Realmente se ha vuelto loco; su único hijo se puede quedar cojo para siempre y aún tiene dudas de que lo ocurrido es una desgracia». 
Créditos al autor de la imagen.

     Transcurrieron algunos meses y el Japón declaró la guerra a China. Los emisarios del emperador recorrieron todo el país en busca de jóvenes saludables para ser enviados al frente de batalla. Al llegar a la aldea, reclutaron a todos los jóvenes excepto al hijo del labrador que estaba con la pierna rota. Ninguno de los muchachos retornó vivo. El hijo se recuperó, los dos animales dieron crías que fueron vendidas y rindieron un buen dinero. El labrador pasó a visitar a sus vecinos para consolarlos y ayudarlos ya que se habían mostrado solidarios con él en todos los momentos. Siempre que alguno de ellos se quejaba el labrador decía: 

     —¿Cómo sabes si esto es una desgracia? Si alguien se alegraba mucho, él preguntaba: 

     —¿Cómo sabes si eso es una bendición? 

     Y los hombres de aquella aldea entendieron que, más allá de las apariencias, la vida tiene otros significados.

                    Cuento de fin de año
                    Denise Makedonski

     A las doce el gato salió disparado y el cielo se llenó de mil destellos multicolores, mientras un estruendo espantoso llenaba la casa y se retorcía en todos los recovecos del ser.. Era la bienvenida al nuevo año que se perfilaba ya en el alboroto de las gentes...

     En ese momento sonó el timbre ..quién sería?... no esperaba a nadie.. Había decidido este año pasarla en casa acompañada solo con mi gato, pero el muy ingrato se había esfumado al primer estallido de los cohetes, escabulléndose entre el laberinto de muebles... Negro.. Negro llamé varias veces mientras me acercaba a la puerta...

     Sigilosamente abrí la ventanilla. Pero solo el olor ocre de la pólvora y la oscuridad de la noche me recibieron... Pensando que sólo había sido una broma de chicos, cerré la ventanilla y volví a la búsqueda de mi gato.. Pero el timbre volvió a interrumpirme, -diablos voy a matar a quien esté jugando con el timbre..pensé fastidiada, y volví a la puerta. está vez, salí hasta al jardín exterior, pero sólo vi a unos chiquillos prendiendo fuego a las mechas de sus cohetes... Entonces regresé a la casa.

     Ya el fastidio se me había ido y un pesado cansancio empezaba a apoderarse de mi cuerpo..Mejor me voy a la cama. Pensé- ya aparecerá ese gato bandido ...En ese momento, como contestando a mis pensamientos un meloso miau, miau salió detrás del sillón y una bola de pelos saltó a mis brazos... Negrito malcriado le dije, mientras acariciaba su suave pelaje... Fue en ese momento que algo llamó mi atención; un paquetito primorosamente envuelto en brillantes papelillos de colores... No recordaba haberlo visto antes..Qué raro pensé, e intrigada me senté en el sofá para abrirlo mientras el gato se enroscaba sobre mis piernas..

     Al fondo flotando entre colorinches encontré una vieja cinta y una nota.. Para que no te olvides de mí.. De pronto sentí un aguijón en el corazón y una ráfaga de viento cerró bruscamente la ventana de la sala... Pero tuve la viva sensación de que alguien rozaba mi hombro. Un escalofrío me recorrió y apreté al gatito entre mis brazos.. Y como una autómata me dirijí a las escaleras. Entonces sentí que mientras subía los escalones mi mente se iba vaciando de viejos recuerdos y dolores... Mi cuerpo se volvía más y más ligero.. Y cuando llegué arriba ya casi flotaba entre las cuatro paredes de la habitación y una gran alegría se apoderaba de mí.. Aliviada.. entre risas y lágrimas saludé al nuevo año...

No hay comentarios.:

Publicar un comentario