sábado, mayo 14, 2016

El erotismo no es pornografía

      Es común escuchar o leer la palabra “erotismo” o “erótico” refiriéndose a esta como si fuera pornografía. Es decir, utilizando el significado de pornografía como si fuera básicamente igual al del erotismo o como si fueran sinónimos. Y aunque también existe la creencia de que son lo mismo, resulta que hay una diferencia notable entre ambos.
 
     El diccionario de la Real Academia Española le da estos significados a la palabra pornografía:
          1. Presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación.
          2. Espectáculo, texto o producto audiovisual que utiliza la pornografía.
          3. Tratado acerca de la prostitución.

      Y le da estos otros significados a la palabra erótico/ca:

          1. Perteneciente o relativo al amor o al placer sexual.
          2. Que excita el deseo sexual. Juegos eróticos.
          3. Dicho de una obra o de un género literarios o de otro tipo: Que tratan del amor sensual o el deseo amoroso.
          4. Dicho de un autor: Que cultiva el género erótico.
          5. Poesía erótica.
          6. Atracción muy intensa, semejante a la sexual, que se siente hacia el poder, el dinero, la fama, etc.

     Entonces así podemos ver de manera clara que sus significados son desiguales.
    “El pobre dios Eros, de la mitología griega, nunca supuso que lo denigrarían tanto cuando a lo erótico se le fue quitando la magia. Eros, hijo de Afrodita, de Ares, de Iris o del propio Zeus (eterna conjetura), era sólo un niño alado y desnudo que se divertía disparando sus flechas de dulce veneno, para encender de amor los corazones de los seres humanos, sin importarle edades ni sexos.

     La pornografía, también de etimología griega, sufrió parecidas deformaciones de su sentido originario. Porque pornee, equivale a prostituta, y graphein, a escribir. Pornografía se refiere, entonces, a un escrito sobre prostitución.

     Lo erótico parte del amor entre dos personas. La pornografía alude al sexo, no al amor, y suele ejercerla una sola persona.
     Si se desconocen estos orígenes, la confusión cunde tanto como la estupidez.”
(La Nación. Sutil diferencia entre erotismo y pornografía. René Vargas Vera.)
     El erotismo se forma desde el juego amoroso que puede existir entre dos personas. Seduce de la forma más glamorosa, con sutileza y no pierde su objetivo: Sentir, exponer las emociones sobre lo carnal y crear una conexión poética entre las personas involucradas. 

     El erotismo logra hacer que las emociones estén a flor de piel. Deja que la imaginación lo complemente y deja la sensación de querer más, pues no llega a detallar e involucrarse completamente en el acto sexual.

     Muy por el contrario está la pornografía, o simplemente porno. La pornografía se basa en lo explícito, burdo y sin pudor. Se centra en el coito propiamente dicho y rara vez mira sentimientos o una emocionante seducción.

     La pornografía no se limita. Expone a detalle el acto sexual sin miramientos o delicadeza —en su forma escrita puede hacerlo pero seguirá siendo porno—. Busca excitar y provocar al espectador, que salgan sus deseos carnales y no las emociones que logra el erotismo.


     El erotismo y la pornografía en el amor

     Cada vez que una novela se clasifica como “erótica”, podemos saber que hay una posibilidad de más del noventaicinco porciento que contenga sexo explícito. Es decir, pornografía. De nuevo, esto es producto de un mal uso de la palabra erótico y de las incesantes ganas de disfrazar la pornografía con una palabra cuyo significado es más bonito y menos tosco.

     Estas historias cuyo protagonistas cuya vida sexual es relevante y cuyos actos sexuales son descritos a detalle, se les llama eróticas.

     El coito es visto como algo necesario. Si las personas no tienen sexo entonces no se aman. Entonces su matrimonio y su unión son inválidos o están incompletos.

     ¿Dónde quedan los asexuales romántico? ¿Dónde quedan los que optan por no tener sexo hasta el matrimonio porque quieren que sea especial? ¿Dónde están los que tienen problemas biológicos o un trauma y deciden no tener sexo hasta dentro de mucho? ¿Ellos en verdad no se aman? ¿Sus relaciones son inválidas por falta de coito?

      Es claro que su amor vale. Pero la industria sabe que el sexo vende y ¿qué mejor que venderlo como acto de amor legítimo? Porque todos sabemos que no es necesario amarse para realizar el acto sexual.

     Aunque cabe mencionar, no todas las historias están mal clasificadas. Claro que no, muchas sí le hacen honor al género erótico. Sin embargo, desgraciadamente, la gran mayoría sí está con un nombre que no les corresponde.

     ¿Y si el acto sexual es fuera de lo común?

     Obras donde el sadomasoquismo es visto como un acto de amor y no como un problema, siendo inducido por manipulación u obligación. Donde la sumisión y el abuso son supuestas pruebas de amor. Obras donde es normal y hermoso tener el síndrome de Estocolmo como si fuera un enamoramiento común y donde una violación y el acoso son pruebas contundentes de amor.

     Estas obras son clasificadas de románticas y eróticas. Y muchas personas dicen querer vivir esas historias “de amor”.

     A estas obras les colocan adjetivos agradables. Pero son pornográficas y muchas veces traen violencia y enfermedades, tratadas sin fundamentos ni coherencia, tan delicadas que parece una vil burla.


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